Tener dificultades para conciliar el sueño o despertarse cansado incluso después de una noche completa suele ser una señal de que el ritmo día-noche está desequilibrado. Este reloj interno, también llamado ritmo circadiano, desempeña un papel clave en la regulación del sueño, la energía, el estado de ánimo y la salud general.
La buena noticia es que el ritmo circadiano puede mejorarse mediante hábitos constantes, ajustes en el entorno y técnicas de relajación. A continuación encontrarás estrategias prácticas y basadas en la ciencia para dormir mejor y sentirte más descansado durante el día.
El ritmo día-noche, o ritmo circadiano, es el ciclo natural de 24 horas del cuerpo que regula cuándo nos sentimos despiertos y cuándo tenemos sueño. Está fuertemente influenciado por la exposición a la luz, las rutinas diarias y la producción hormonal, especialmente la melatonina.
Cuando este ritmo se altera, es común experimentar dificultad para dormir, despertares nocturnos, baja energía durante el día y problemas de concentración.
Acostarte y despertarte a la misma hora todos los días es una de las formas más eficaces de reajustar el ritmo circadiano.
Incluso los fines de semana, mantener un horario regular ayuda al cuerpo a reconocer cuándo es momento de descansar y cuándo de estar activo. Los horarios irregulares confunden el reloj interno y dificultan el sueño.
La exposición a la luz natural, especialmente por la mañana, es esencial para regular el ritmo circadiano.
La luz solar matutina indica al cerebro que debe estar alerta. Esto reduce la producción de melatonina durante el día y favorece su liberación por la noche, facilitando el sueño. Además, la luz natural puede mejorar el estado de ánimo y reducir el riesgo de síntomas depresivos.
Intenta pasar tiempo al aire libre cada mañana, aunque sea solo para un breve paseo.
La luz artificial por la noche, especialmente la de las pantallas, puede retrasar la producción de melatonina y alterar el ciclo del sueño.
Para dormir mejor:
•Reduce el uso de pantallas una o dos horas antes de dormir
•Usa filtros de luz azul en teléfonos, tabletas y ordenadores
•Mantén una iluminación suave y cálida en el dormitorio por la noche
Estos cambios ayudan al cuerpo a prepararse para el descanso.
La cafeína puede permanecer en el cuerpo durante varias horas e interferir con el sueño. Evita el café, las bebidas energéticas y el té fuerte por la tarde y noche.
Las comidas copiosas antes de dormir también pueden afectar el sueño al aumentar la actividad digestiva y la temperatura corporal. Opta por cenas ligeras y deja tiempo suficiente para la digestión.
Una rutina nocturna constante y tranquila prepara el cuerpo y la mente para el descanso.
Algunas actividades relajantes incluyen:
•Leer un libro
•Tomar una ducha o baño caliente
•Estiramientos suaves o ejercicios de respiración
Repetir la misma rutina cada noche refuerza la asociación entre estas actividades y el sueño.
La actividad física regular durante el día favorece un sueño más profundo y reparador. Sin embargo, el ejercicio intenso cerca de la hora de dormir puede ser estimulante y retrasar el inicio del sueño.
Procura realizar entrenamientos intensos más temprano y reserva la tarde para actividades suaves como estiramientos o yoga.
La temperatura ideal para dormir suele situarse entre 16 y 19 grados Celsius. Este rango permite que el cuerpo se enfríe de forma natural durante el sueño, mejorando el descanso.
Ventilar el dormitorio antes de acostarte también puede ayudar a mejorar la calidad del sueño.
Las mantas pesadas o con peso proporcionan presión profunda, lo que puede estimular la liberación de serotonina y dopamina. Estos neurotransmisores favorecen la relajación, el confort emocional y la producción de melatonina. Muchas personas notan que concilian el sueño más rápido y se despiertan menos durante la noche.
La melatonina es una hormona que regula el ciclo sueño-vigilia. En algunos casos, los suplementos de melatonina pueden ayudar a reajustar el ritmo circadiano. Consulta siempre con un profesional de la salud antes de tomarlos.
Otras hierbas y suplementos que algunas personas consideran útiles incluyen:
Ayuda a la relajación muscular y a la regulación del sistema nervioso.
Conocida por sus efectos relajantes y su apoyo al ciclo sueño-vigilia.
Presente en el té verde, tiene propiedades calmantes.
Hierba adaptógena que puede ayudar a manejar el estrés.
Reconocida por sus efectos calmantes y su apoyo al descanso nocturno.
Principalmente asociado con la función cognitiva, aunque podría influir en el ritmo circadiano.
Las respuestas individuales varían. Esta información es solo orientativa y no sustituye el consejo médico.
Las técnicas de meditación centradas en la relajación y la respiración pueden ayudar a calmar el sistema nervioso y facilitar el sueño.
Prácticas útiles incluyen:
•Relajación muscular progresiva
•Meditación de escaneo corporal
•Imaginación guiada
•Meditación mindfulness
Los podcasts y aplicaciones para dormir también pueden ser una buena incorporación a la rutina nocturna. Voces suaves, música relajante y meditaciones guiadas ayudan a muchas personas a desconectar del día.
Opciones populares incluyen Sleepy, Sleep Meditation Podcast, Headspace y Calm, que ofrecen programas diseñados por expertos en sueño.
Equilibrar el ritmo día-noche requiere constancia más que soluciones rápidas. Al combinar horarios regulares, exposición a la luz natural, menos estímulos por la noche y rutinas relajantes, es posible restaurar progresivamente el ritmo circadiano y mejorar la calidad del sueño.
Pequeños cambios diarios pueden generar grandes mejoras a largo plazo en cómo duermes, te sientes y funcionas durante el día.